Antes de jugar una partida, tengamos en cuenta el estado en que nos encontramos. Jugar al póquer es más cansino de lo que se piensa. Lo que se intenta es ganar tantas fichas como sea posible y, para hacerlo, hay que concentrarse al máximo. La pérdida de atención se traduce en una mala actuación en la mesa. Por lo que no entremos a jugar si no estamos en forma síquica y física. Ni decir que nunca se debe consumir alcohol durante el juego.
Otro buen consejo para tener en cuenta, es que elijamos bien la mesa de póquer. No hay que sentarse donde se juegan cifras que no se pueden o no se deben mantener: jugaremos mal seguramente y la derrota será inevitable. Imaginémonos que, si la suma de entrada es demasiado alta no estaremos ya a la altura de los otros jugadores. No pensemos que todo será entrar y dejar fuera a los demás en una sola mano.
Porque los oponentes se quedarán en el juego y de esta manera ya tienen una ventaja al vernos dudar entre quedarnos o no, y tratarán de hacernos pasar. Esta no es la forma correcta de jugar, presionados por el tiempo -y el dinero que tenemos para apostar. Se nota a leguas y será una ventaja que les damos, por eso debemos sentarnos en mesas en las que tengamos dinero suficiente para jugar serenamente, tomando seriamente las decisiones de juego.
Tirar cartas una y otra vez es un consejo excelente para jugar. Todos los jugadores tienen derecho a llevarse el pote y las buenas cartas estadísticamente tocan a todos por igual. Nadie puede tomar las cartas que nos están esperando, así que es bueno tomarlas si uno está a la espera de la mejor jugada.
Las eternas dudas son ?cuánto hay en el pote? ?Cuánto debo arriesgar para jugar? ?Qué probabilidades tengo de ganar? Estas son las tres preguntas que queremos contestar para jugar al menos una mano. Naturalmente la tercera no se puede responder más que con una estimativa, pero algo es algo. Mucho, es bastante para un juicio suficientemente acertado.
Si en el pote hay fichas por un valor de 75 la apuesta para realizar es de 25 y, entonces, las probabilidades de ganar son cercanas al 50%. Así, sí me conviene jugar. Arriesgo 25 para ganar 75. Llevando esta proyección al infinito tenemos una ganancia neta de 25 por cada jugada (exactamente +75 cada vez que ganamos, -25 cada vez que perdemos, dividido 2 para hacer la media) y por lo tanto puede es grande la estimación de la posibilidad de victoria y es clara la conveniencia de la apuesta.
En cambio, si en el pote hay 100, la apuesta inicial es de 50 y mis probabilidades de victoria son de 25%, ganaremos 100 una vez sobre cuatro y perderemos 50 tres veces sobre cuatro, por un total de +100-(50x5)= -50 cada 4 manos, esto es -12,5 cada mano: claramente no conviene jugar. Hay que saber evaluar la propia mano en relación con la de los adversarios y tomar solamente las posibilidades de victoria. Parece fácil pero no lo es. Se necesita experiencia, sicología, técnica y conocimiento de los adversarios.
Algunas Probabilidades interesantes a tener en cuenta:
| Probabilidad de mejorar nuestra jugada en el flop a: |
% |
| Un trío o mejor con una pareja en mano | 11.8% |
| Un full con dos cartas del mismo palo en mano | 0.84% |
| Cuatro cartas del mismo palo con dos cartas ligadas en mano | 10.9% |
| Una escalera con dos conectores sin hueco en mano | 1.3% |
| Un proyecto de escalera abierta con dos conectores sin hueco |
10.5% |
| Un proyecto de escalera interna con dos conectores sin hueco | 22% |
| Al menos una pareja sin tener pareja en mano | 32.4% |
| Doble pareja sin tener pareja en mano usando las dos cartas de tu mano | 2% |
| Trío usando una carta de tu mano | 1.35% |
| Un full sin pareja en mano | 0.09% |
| Póquer sin pareja en mano | 0.01% |







